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jueves, 31 de marzo de 2011

La figura humana en el arte rupestre

Cuando repasamos el catálogo de las pinturas y grabados rupestres realizados durante el Paleolítico Superior, dentro del llamado arte franco-cantábrico, una característica llama rápidamente nuestra atención: la práctica ausencia de representaciones humanas de cualquier tipo, con unas cuantas excepciones aisladas que no vendrían sino a confirmar esta regla..

Hechicero danzante de la cueva de Les Trois Fréres. Derecha: calco de Henry Breuil. Izquierda: estado actual. Hacia 15.000 a.C.

 










Aunque nunca podremos saber con certeza absoluta las razones de este hecho, se han formulado al respecto diversas hipótesis. Así, una teoría asocia la ausencia de representaciones humanas a la existencia de una norma de carácter sociocultural que prohibía, por alguna razón desconocida, llevarlas a cabo. Sería algo semejante a lo que ocurre en la actualidad en la cultura musulmana respecto a las representaciones de la divinidad y su profeta. Por otra parte, no falta quien afirma que para el hombre paleolítico su propia existencia era, desde todo punto de vista, insignificante y en consecuencia indigna de ser llevada a las representaciones rupestres, como ocurrió también con animales como los reptiles, los roedores o los insectos.Por otra parte, una última teoría relaciona todo el arte rupestre con prácticas características del chamanismo  y considera las pinturas y grabados de las cuevas como el resultado de la entrada en trances alucinatorios, motivados por el consumo de ciertas drogas, por la práctica de diversos ritos y ritmos de danza o por todo ello al mismo tiempo. Algunas de esas alucinaciones conducirían a determinadas visiones, parte de la cuales quedarían representadas en las paredes y techos de las cuevas. Tales visiones tendrían habitualmente relación con las especies que encontramos en ellas, a veces formando sorprendentes conjuntos.

 
Escena del pozo de la cueva de Lascaux (Francia). Hacia 18.000 años a.C.


Sin embargo, existen unas pocas muestras de figuras humanas en el arte paleolítico. Sin intentar hacer de ellas ningún tipo de catálogo, podríamos señalar la famosa escena del pozo de Lascaux, en la que un ser humano con cabeza de pájaro se muestra caído ante un bisonte cuyas tripas aparecen reventadas por una lanza, mientras en las inmediaciones encontramos un tótem rematado también por una figura de pájaro. O los diversos ejemplos de hombres asesinados localizados en varias cuevas francesas, (como la de Cougnac) en la que un individuo aparece atravesado por varias flechas. así como las manos pintadas que figuran  en las paredes de numrosas cuevas.


 "Hombres asesinados". Cueva de Cougnac (Francia). Hacia 15.000 a.C.


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Izquierda: calco del panel de la cueva de Les Trois-Frères en el que figura un hechicero. Derecha: detalle.
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 Pero tal vez sean los dos famosos hechiceros de la cueva de Les Trois-Frères las figuras humanas más conocidas del arte paleolítico. Uno de ellos parece tañer un instrumento musical, mientras el otro está representado con una acumulación de rasgos diversos: presenta ojos circulares de búho y barba larga y puntiaguda, y su cabeza se remata con una cornamenta de ciervo. Su cuerpo parece ser el de un caballo, así como la cola, mientras que las extremidades son inequívocamente humanas. Por la actitud de las piernas podemos adivinar que el individuo está danzando o saltando, mientras parece volver la vista hacia nosotros, que acabamos de sorprenderlo en ese baile iniciático. No puede cabernos duda de que se trata de un hechicero o chamán en el momento de realizar uno de esos trances mágicos. En conclusión, resulta llamativo el hecho de que las escasas muestras de representaciones humanas en el arte parietal vengan a corresponderse con escenas de violencia en el seno de la misma especie o con hechiceros y brujos que danzan disfrazados. Para alucinar.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Arte prehistórico. La cueva de Chauvet en Francia

El comienzo del arte













 
 
 
 
Uno de los mejores ejemplos de arte prehistórico es la cueva de Chauvet.Esta cueva es uno de los conjuntos de arte paleolítico más importantes de Francia, además su descubrimiento ha sido muy reciente, en 1994, en el departamento de Ardèche. Mantiene unas condiciones de conservación excepcionales que ha permitido datar con precisión los dibujos realizados con carbón vegetal. La publicación de las excavaciones y la cronología que se daba al conjunto de pinturas fue una de las grandes sorpresas del mundo de la arqueología y de la prehistoria, pues se han datado en unos 35.000 años BP. Una fecha muy temprana si tenemos en cuenta la calidad de las representaciones y que los grandes cojuntos como Altamira o Lascaux son aproximádamente del 17.000 o del 12.000, todo esto está obligando a replantearnos gran parte de la periodizacion sobre los diferentes estilos del arte paleolítico.
Resumiento mucho su importancia está en primer lugar en el repertorio de animales representados, que incluye felinos, osos o rinocerontes, no muy frecuentes en el resto de cuevas; en segundo lugar en el naturalismo con que se les represeta, con recursos de gran habilidad, como el difunida, que aumenta la sensación de realismo y de volumen. En tercer lugar su ubicación, en una zona alejada de las que se consideran centrales (Pirineos, franja cantábrica, Perigord), Además no se han encontrado resto de habitación en la cueva, por lo que debio ser exclusivamente un espacio ritual.
En definitiva se trata de un ejemplo de lo parcial que es nuestro conocimiento del arte paleolítico, de como continuamente la investigación se ve desafiada por nuevos descubrimiento y de lo apasionante que es este periodo del arte y de la humanidad, en el que todo estaba comenzando, en este caso con una fuerza y una calidad deslumbrantes.

Para acercarnos a la experiencia de ver por primera vez esas pinturas ocultas en la oscuridad despues de miles de años nada mejor que el testimonio de Jean-Marie Chauvet, uno de los descubridores de la cueva:
"Solos en esa inmensidad, iluminada por el tenue destello denuestras lámparas, nos invadió una extraña sensasión. Todo era tan hermoso,tanfresco, casi demasiado. El tiempo quedó abolido, como si las decenasa de milesde años que nos separaban de los artífices de esas pinturas hubiera dejado de existir. De repente nos sentimos como intrusos. Profundamente impresionados, lasensación de que no estabamos sólos nos abrumo; nos rodeaban las almas y losespíritus de los artístas. Nos pareció poder sentir su presencia: les estabamosimportunando"
Os dejo un par de enlaces, el del artículo que estamos leyendo en clase de Felix de Azua sobre las consecuencias de estas representaciones, y el de la página oficial de la cueva de Cahuvet-Pont d´Arc del Ministerio de Cultura francés, tiene opción en castellano e incluye una visita virtual por las diferentes galerias, es la única forma de visitarla, ya que las visitas están completamente prohibidas para poder preservar las condiciones de la cueva

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Inicuo/paso/primitivo/elpepiopi/20080913elpepiopi_13/Tes

http://www.culture.gouv.fr/culture/arcnat/chauvet/fr/